¿Qué es la Epilepsia?

La epilepsia se refiere a un padecimiento que se caracteriza por convulsiones recurrentes o crónicas. Se define típicamente como dos o más convulsiones que ocurren en diferentes momentos sin que hayan sido provocadas; por ejemplo, por condiciones que son factibles de corregirse o evitarse, como la fiebre o la exposición a sustancias tóxicas. Aun cuando se desconoce el origen en la mayoría de los casos de epilepsia, se sabe de algunos que son causados por lesiones al nacer (es decir, falta de oxígeno); traumatismo craneo-encefálico; inflamación o infección del cerebro o sus membranas; envenenamiento y factores genéticos.

Hemisferio Cerebral Izquierdo

El encéfalo está dividido en dos estructuras, la más grande es el cerebro (80% de la masa cerebral) y la más pequeña denominada cerebelo (20% de la masa cerebral). El cerebro está compuesto de dos hemisferios, con cinco lóbulos en cada hemisferio. Cada uno de los hemisferios y los lóbulos cerebrales tiene una función específica. Los hemisferios cerebrales controlan las funciones cerebrales superiores, como la memoria, el lenguaje y la visión, mientras que el cerebelo controla el equilibrio y la coordinación.

¿Qué es una convulsión epiléptica?

La palabra convulsión (seizure, en inglés) proviene del latín “sacire” que significa “tomar posesión de”.

Una convulsión epiléptica es un episodio no controlado, de actividad eléctrica caótica dentro del cerebro. Existen muchos tipos de epilepsia y el padecimiento toma muchas formas.

Las convulsiones parciales surgen de un área en un hemisferio cerebral. Los síntomas resultantes dependen de la localización específica de la convulsión y pueden ir desde una pérdida de conciencia hasta un movimiento anormal en una sola parte del cuerpo, como una mano. Las convulsiones parciales pueden diseminarse también a través de la corteza cerebral y volverse generalizadas. Las convulsiones generalizadas afectan ambos hemisferios cerebrales en forma simultánea. Los síntomas se clasifican de acuerdo con los diferentes tipos de convulsiones (ver más abajo) e incluyen una variedad de síntomas desde anomalías motoras bilaterales sutiles hasta contracciones musculares intensas e inconsistencia prolongada.

Convulsiones generalizadas

Existen dos tipos de convulsiones generalizadas. Las crisis de ausencia (denominadas también pequeño mal) provocan breves lapsos de pérdida de la conciencia con escasa o ninguna pérdida de control físico. Con frecuencia empiezan y terminan en forma repentina, a menudo suceden con tanta rapidez que los pacientes ni siquiera se dan cuenta de que ocurrió una convulsión.

Las crisis de ausencia con frecuencia se inician en la niñez y cesan alrededor de los 20 años de edad. Las convulsiones tónico-clónicas (gran mal) son más graves y de mayor duración.  Inician de manera abrupta con una fase tónica, marcada por una pérdida de conciencia, rigidez muscular y supresión del sistema respiratorio. Ésta es seguida de la fase clónica. Períodos alternados de relajación y contracción muscular producen movimientos de sacudida rápidos y causan exceso de salivación y/o incontinencia urinaria. A menudo se muerden la lengua y los pacientes permanecen inconscientes por minutos u horas. La convulsión va seguida de cefalea (dolor de cabeza), desorientación, confusión y otros síntomas.

Convulsiones parciales (focales)

Las convulsiones parciales en las que se mantiene la conciencia se clasifican en convulsiones parciales simples y complejas. Los síntomas en las primeras incluyen movimientos convulsivos con sacudidas rápidas, sudoración o rubicundez, una sensación de hormigueo que se disemina a diferentes partes de una extremidad o a todo el cuerpo, a cualquier variedad de anomalías visuales, auditivas o sensitivas de otro tipo, como zumbidos o luces parpadeantes. Los pacientes en ocasiones presentan también trastornos psicóticos, como miedo o déjá vu, lo cual es posible que anuncie el desarrollo posterior de una convulsión parcial compleja o una convulsión secundariamente generalizada. Las convulsiones parciales complejas se caracterizan por deterioro de la conciencia. Los pacientes son temporalmente incapaces de mantener el contacto normal con el ambiente que les rodea y talvez no se den cuenta, ni recuerden el evento. Los síntomas antes, durante o después de la crisis incluyen una mirada fija, pérdida del juicio, alucinaciones, percepción de sonidos u olores anormales, hormigueo y movimientos convulsivos con sacudidas rápidas. Las crisis suelen tener una duración de 30 segundos a 2 minutos.

Botón sináptico o axón terminal de la neurona presináptica

Las neuronas en el Sistema Nervioso Central (SNC) crean miles de conexiones de entrada y salida con otras neuronas, con lo que se forman redes dentro del cerebro. Estructuras semejantes a fibras denominadas dendritas se extienden desde la membrana de cada neurona para recibir y transmitir señales desde otras neuronas hacia el cuerpo celular.

Una extensión larga, en forma de tubo, denominada axón envía las señales desde la neurona hacia las células blanco cercanas. Conforme llegua el impulso a la punta del axón, el bulbo terminal libera las moléculas “mensajeras” denominados neurotransmisores. Estos químicos altamente especializados transportan los impulsos nerviosos a través del pequeño espacio que se encuentra entre el axón y las neuronas o células adyacentes, ya sea para inhibir o activar los impulsos neurales en las células blanco.

Otras convulsiones

Las crisis generalizadas ocurren también en formas diferentes, que incluyen las crisis atónicas, las convulsiones mioclónicas y las convulsiones tónicas simples. Aunque las crisis atónicas por lo general son breves, se caracterizan por una pérdida repentina y rápida de la conciencia y el tono muscular (que se manifiesta por una caída rápida de la cabeza, por ejemplo) lo cual es muy peligroso y es posible que cause una lesión grave. Las convulsiones mioclónicas están marcadas por el inicio repentino de movimientos con sacudidas rápidas de una parte o todo el cuerpo. Con frecuencia están relacionadas con otros trastornos, como enfermedad degenerativa del SNC. Las convulsiones tónicas simples son idénticas a los síntomas en la fase tónica de una convulsión tónicoclónica, pero no progresan a la fase clónica.

Tomado como referencia del brochure “Para comprender la epilepsia” de GlaxoSmithKline